El fotorreportaje del Barrio Chino fue un
encargo del GATCPAC, pero las fotografías que lo integran demuestran que
Margaret Michaelis combinó las imágenes que denunciaban las malas condiciones
higiénicas que los arquitectos le habían pedido con las que ella hizo con una
mirada propia, desde el interés y la curiosidad.
La fotógrafa aprovechó el encargo y, entre
fotografía y fotografía, captó el dinamismo del barrio, a su gente, la clase
trabajadora, la cotidianidad y el bullicio del mercado. En pocas palabras:
documentó el barrio.
Esta mirada inquieta, próxima a la gente,
respetuosa, hacia el barrio y al margen de la que le pedía el GATCPAC, es la
que dio lugar a una serie de fotografías que captaron el Barrio Chino más
divertido y alegre, el de las tabernas.
Uno de los días, Margaret Michaelis se detuvo
en el número 17 de la calle de Robador y entró a Cal Peret, también conocido
como “La taberna de los tenores”. Las fotografías que hizo ponen la atención en
las personas y en las tareas que están desempeñando: cocinar, tocar la
guitarra, cantar o limpiar calzado. Todas ellas son fotografías bastante
escenificadas, pero destaca una en la que se ve a una pareja hablando
tranquilamente mientras un carterista quiere robarle el monedero a la señora.
Margaret Michaelis no entregó al GATCPAC las
fotografías de la taberna, que había hecho durante su incursión en el Barrio
Chino mientras llevaba a cabo el encargo